No es solo una efeméride; es un acto de justicia histórica. Cada 24 de febrero, Paraguay recuerda aquella Asamblea de Mujeres de 1867, donde «Las Residentas» entregaron sus joyas para defender a la patria durante la Guerra de la Triple Alianza. Sin embargo, en pleno 2026, el legado de la mujer paraguaya no solo se mide en sacrificios de guerra, sino en la incalculable riqueza de su huella cultural.

Desde la literatura hasta el cine y el periodismo, las mujeres han pasado de ser musas a ser las arquitectas de la identidad nacional, rompiendo techos de cristal con pinceles, plumas y cámaras.
Referentes que redefinieron la nación
El mapa artístico del Paraguay no podría trazarse sin mencionar nombres que han llevado la sensibilidad guaraní a los escenarios más exigentes del mundo
En el ambito literario figura de Josefina Plá sigue siendo el faro. Su obra no solo modernizó la escritura, sino que abrió caminos para que voces contemporáneas como Susana Gertopán, Milia Gayoso Manzur y Luz María Bobadilla consolidaran una narrativa propia, independiente y existencialista.


En las Artes Visuales y Cerámica la maestra Olga Blinder marcó un antes y un después en el grabado moderno, mientras que Julia Isídrez llevó la tierra paraguaya convertida en arte a las galerías más importantes de Europa.
La guitarra universal de Berta Rojas y la voz de Myriam Beatriz conviven con el legado teatral de la inolvidable Edda de los Ríos.

En el cine la vision de Tana Schemborí y el talento de la fallecida Anna Ivanova han sido piezas clave para que la ficción paraguaya sea reconocida internacionalmente.
El ámbito de la comunicación y el periodismo no ha sido ajeno a este liderazgo femenino. En las últimas décadas, figuras como Yolanda Park han redefinido la conexión con la audiencia. Park, con una trayectoria que combina carisma y solidez informativa, se ha convertido en un referente de la televisión nacional, demostrando que la cercanía y la empatía son herramientas poderosas para construir opinión pública y acompañar el día a día de las familias paraguayas.
Por otro lado, Lucía Sapena ha sido vital para el periodismo cultural y de espectáculos. Su incansable gestión para cubrir alfombras rojas internacionales y festivales de cine de prestigio (como los Premios Platino o los Oscar) ha permitido que el arte hecho en Paraguay tenga una ventana al mundo y, a su vez, que el público local acceda a lo mejor de la cultura global bajo una mirada experta y apasionada.

«No se cansen de hacer arte»
Para figuras como Lucy Yegros, el arte es una forma de sanación y espiritualidad. Reivindicando su rol como artesana, Yegros destaca que la visibilización actual es el fruto de un trabajo sostenido. «Todas las mujeres son diosas porque guardamos el fruto del amor», afirma, instando a las nuevas generaciones a no abandonar la creación.
Por su parte, Gertopán subraya que este protagonismo no es nuevo, sino que finalmente goza de una aceptación social progresiva y un reconocimiento que siempre debió existir.
Un legado que mira al futuro
Como lo expresara el papa Francisco al calificar a la mujer paraguaya como “la más gloriosa de América”, su impacto en la cultura no confronta con la tradición, sino que se integra a ella, enriqueciéndola. Hoy, la meta ya no es solo ocupar un lugar en el aula o el taller, sino liderar todos los ámbitos de la sociedad.