La Organización de Aficionados Europeos (FSE) y Euroconsumers han elevado este martes una denuncia formal ante la Comisión Europea, acusando a la FIFA de imponer precios «exorbitantes» y métodos de venta poco transparentes para la próxima cita mundialista. La acción legal pone bajo la lupa las prácticas comerciales del máximo organismo del fútbol, comparando los costos actuales con ediciones anteriores.

El eje de la denuncia radica en el incremento desmedido de los boletos más económicos, especialmente para las instancias decisivas
Las entradas más baratas para el partido definitorio en Nueva Jersey rondan los 4.185 dólares, lo que representa un aumento de siete veces respecto a los precios vistos en Qatar 2022.
Las Localidades para encuentros de alta demanda ya superan los 200 dólares, cifra que se dispara aún más en las plataformas de reventa oficial autorizadas por la propia FIFA.
Se critica duramente el sistema que ajusta el valor del ticket en tiempo real según la oferta y la demanda, una práctica común en conciertos pero muy cuestionada en eventos deportivos de interés general.
Falta de Transparencia en la Compra
Además del factor económico, las organizaciones de consumidores señalan graves deficiencias en el proceso de adquisición
Los aficionados denuncian que compran entradas sin garantías sobre la ubicación exacta de sus asientos además de que el sistema de venta anticipada obliga a los fans a invertir miles de dólares sin saber qué selecciones disputarán dichos encuentros.
Los aficionados solicitan que la Comisión Europea intervenga para congelar precios y garantizar que la pasión por el fútbol no se convierta en un mercado exclusivo para élites financieras.
La postura de la FIFA
Desde Zúrich, la organización defiende su esquema tarifario argumentando que los precios son un reflejo de la altísima demanda del mercado estadounidense y los costos operativos de organizar un torneo en tres naciones diferentes. Sin embargo, la presión de los hinchas organizados busca establecer un precedente para limitar la mercantilización extrema del deporte rey.