MERCEDES EN NEGOCIACIONES PARA ADQUIRIR ALPINE: EL MOVIMIENTO QUE PUEDE SACUDIR LA FÓRMULA 1

Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, ha confirmado oficialmente que Mercedes se encuentra en conversaciones avanzadas para adquirir la estructura de la escudería francesa. Este movimiento, que se gesta detrás de escena, marcaría el fin de la era de Renault como equipo integral en la categoría reina.

La decisión de Alpine/Renault de considerar esta oferta responde a una combinación de factores estratégicos y financieros

Alpine ha enfrentado dificultades consistentes para cerrar la brecha con los equipos de punta. La falta de competitividad ha generado dudas sobre la viabilidad de mantener una unidad de potencia propia. El desarrollo de un motor para el nuevo reglamento de 2026 implica una inversión masiva. Mercedes, como proveedor líder, ofrece una garantía de rendimiento que Renault ya no estaría dispuesto a financiar de forma independiente.

Para la marca alemana, adquirir una segunda estructura le permitiría ampliar su influencia política en la F1 y tener un mayor control sobre el desarrollo de jóvenes talentos y la recolección de datos técnicos.


El «Detrás de Escena» de las Negociaciones

Briatore, conocido por su pragmatismo en los negocios, reveló que las charlas no se limitan solo a la venta del equipo, sino que forman parte de una transición planificada:

Antes de la venta total, Alpine ya estaría negociando el uso de motores Mercedes a partir de 2025, convirtiéndose en un «cliente» antes de la adquisición completa.

Uno de los puntos más complejos de la negociación es el futuro de la sede de motores de Renault en Francia. Se especula que Mercedes solo estaría interesada en la base operativa del equipo en Enstone (Reino Unido).

Este movimiento podría redefinir los asientos para 2026, ya que Mercedes tendría voz directa en la alineación de ambos equipos, facilitando el ascenso de promesas como Andrea Kimi Antonelli o la recolocación de pilotos experimentados.


Un Cambio de Paradigma

Si la transacción se concreta, la Fórmula 1 perdería a uno de sus pocos constructores integrales (chasis y motor propios), pero ganaría una estructura con el respaldo técnico de una de las marcas más exitosas de la era híbrida.

Para Renault, esto significaría replegarse al papel de marca patrocinadora o abandonar definitivamente la categoría tras décadas de historia.