«Los voy a mandar matar a todos»: LA VIOLENTA AMENAZA DE LA ESPOSA DE MARSET DURANTE SU TRASLADO

Bajo un despliegue de seguridad extrema y en medio de un clima de alta hostilidad, Gianina García Troche, esposa del presunto capo narco Sebastián Marset, fue trasladada desde la prisión militar de Viñas Cue

El procedimiento, lejos de ser rutinario, estuvo marcado por la resistencia de la mujer y sus directas amenazas de muerte contra los uniformados intervinientes.

Según consta en un acta judicial revelada recientemente, García Troche no escatimó en advertencias mientras era escoltada por personal militar y policial:

Están cometiendo un gran error, ustedes no saben las consecuencias de esto. Se van a arrepentir y los voy a mandar matar a todos. Mi esposo tomará represalias”, habría sentenciado la reclusa durante el operativo realizado el pasado 20 de febrero.

Seguridad Extrema ante Amenazas Reales

El temor a represalias es tal que los efectivos encargados del traslado operaron con pasamontañas y sin portanombres, una medida excepcional para proteger sus identidades ante la capacidad logística de la organización criminal. García Troche también fue trasladada con capucha para evitar que pudiera registrar visualmente el entorno o a sus custodios.

Este comportamiento agresivo no es nuevo. En diciembre pasado, la jueza Rosarito Montanía ya le había suspendido las visitas familiares debido a su mala conducta en prisión. Precisamente la magistrada Montanía también está bajo el foco de las autoridades de Cibercrimen, tras detectarse amenazas directas contra su vida en redes sociales, donde usuarios advirtieron que la jueza «tiene las horas contadas».

Contexto Judicial

Gianina García Troche es una pieza clave en la investigación A Ultranza Py, señalada como parte de la red de lavado de dinero y narcotráfico liderada por su esposo y Miguel Ángel Insfrán, alias «Tío Rico».

Mientras Marset sigue prófugo y con paradero desconocido, el Estado paraguayo refuerza el aislamiento de sus colaboradores más cercanos para mitigar el riesgo de fuga o de coordinación de ataques desde el interior del sistema penitenciario.