EL PRINCIPITO CUMPLE 83 AÑOS INFLUYENDO EN LAS ALMAS Y EL ARTE

El 6 de abril de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, veía la luz en Nueva York una de las obras más influyentes de la humanidad: El Principito. Hoy, ocho décadas después, el libro francés más leído de la historia no solo mantiene su vigencia, sino que revela sus raíces en los paisajes de Paraguay.

Con más de 250 traducciones y un millón de ejemplares vendidos anualmente, la obra de Antoine de Saint-Exupéry sigue desafiando el tiempo.

«Es un libro al que el tiempo no hizo pasar de moda, aún en esta época de virtualidad. Mantiene viva su llama en diferentes generaciones e interpela la mirada adulta sobre la vida», afirma Marcos Ybáñez, presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay.

La conexión paraguaya: Del Lago Ypacaraí al asteroide B-612

La genialidad de Saint-Exupéry no surgió del vacío. Sus misiones como piloto de la Aeropostal lo trajeron a Paraguay en 1929, dejando huellas que marcaron su narrativa

Se dice que la silueta del cerro Patiño, vista desde San Bernardino, inspiró el famoso dibujo de la boa que se tragó a un elefante.


El Principito en las Tablas Paraguayas

El teatro ha sido el gran aliado para difundir este mensaje humanista en el país. El reconocido director Agustín Núñez recuerda hitos fundamentales

  1. 1974: Primera adaptación paraguaya con el grupo Tiempo Ovillo, llevada en gira por toda Latinoamérica y presentada en universidades y espacios rurales.
  2. Década de los 90: El grupo Tuka’e reunió a primerísimos actores para una versión que combinó danza, música y canto, logrando un éxito rotundo en Asunción y Montevideo.

Escultura Inspirada en el mito en San Bernardino

La escultura El primer dibujo de Fernando Amberé Feliciángeli fue instalada en el año 2024 en el muelle de San Bernardino para visibilizar el vínculo entre la obra El Principito y el paisaje local.

La obra, impulsada por Pro Sanber y Oniria, posiciona el contorno de la famosa boa y el elefante de Antoine de Saint-Exupéry para encajar con la silueta del Cerro Patiño, que se dice inspiró el dibujo.

Este proyecto, bajo el lema “Cuando la esencia se hace visible”, materializa la historia que cuenta cómo el aviador francés, en una visita de 1929, inmortalizó la vista del Lago Ypacaraí en su libro.

Cuentan que el escritor y aviador llegó a tierra guaraní con fines comerciales para la compañía Aéropostal. Sin embargo, su estancia en San Bernardino tuvo un motivo personal: visitar a su amiga Hilda Ingenohl en el emblemático Hotel del Lago.

Tras aterrizar su hidroavión en el Lago Ypacaraí, Antoine exploró la cultura local de la mano de Hilda. Se cuenta que un paseo por las orillas del lago dio vida a la primera ilustración del famoso libro del niño rubio enamorado de una rosa, vinculando nuestra geografía con su historia para siempre.

El mensaje que persiste

Para Núñez, la vigencia de la obra radica en su contenido humano: la recuperación de la espiritualidad, el valor de la amistad y la solidaridad. Mientras el hombre moderno siga buscando el sentido de la existencia, el niño del asteroide B-612 seguirá aterrizando en nuestros corazones para recordarnos que «lo esencial es invisible a los ojos».