La victoria de Paraguay por 1-0 ante Grecia dejó algo más que un resultado positivo en el marcador. Más allá del potente derechazo de Diego Gómez que selló el triunfo, el estreno de Maurício Magalhaes Prado se llevó todos los reflectores en el esquema de Gustavo Alfaro. El seleccionador nacional, apodado «El Cazador», no escatimó en elogios para el nacionalizado tras su primera media hora con la Albirroja.

Tras el encuentro, Alfaro destacó la madurez con la que el mediocampista del Palmeiras asumió su rol en un partido de alta intensidad física. El técnico subrayó que Maurício no entró como un debutante con nervios, sino como un director de orquesta.
«Entró como en Palmeiras, adueñándose del juego, mirando los lugares, conociendo a los compañeros, pero dándole esa pausa que el equipo necesita. La verdad que me voy muy conforme», resaltó Alfaro en rueda de prensa.
Polifuncionalidad táctica
Uno de los puntos que más impactó al cuerpo técnico fue la capacidad de Magalhaes Prado para adaptarse a distintas funciones en apenas 30 minutos de juego
- Extremo por izquierda: Ingresó inicialmente en esa banda tras la salida de Diego Gómez, permitiendo que Miguel Almirón se volcara a la derecha para explotar su perfil cambiado.
- Segunda punta: Con la salida de Julio Enciso, Maurício pasó a jugar por detrás del «9», convirtiéndose en el nexo principal para conservar la posesión y enfriar el ímpetu griego.
Aunque el rendimiento colectivo de la Albirroja aún muestra deudas en cuanto a brillo, la pegada de Gómez y la visión de juego de Maurício aparecen como las nuevas armas de una Paraguay que busca recuperar su identidad competitiva bajo el mando de Alfaro.