Un nuevo escándalo de presunta corrupción salpica a la Policía Nacional en la capital del Alto Paraná

La comisario Clara Gladys Silva Acosta, jefa de la Policía Turística, ha sido blanco de graves acusaciones que la señalan como la supuesta cabecilla de un esquema de recaudación paralela que afecta a furgones de turismo, comerciantes y trabajadores de frontera.
Según los reportes, Silva Acosta y personal a su cargo estarían involucrados en el cobro de «peajes» a los paseros que operan en la zona del recinto portuario del Puente de la Amistad. La denuncia indica que el esquema no se limita al paso fronterizo, sino que se extiende hasta los centros comerciales de la ciudad, donde comerciantes de diversos shoppings habrían sido presionados para realizar pagos irregulares a cambio de «seguridad» o para evitar contratiempos en sus actividades.
Un Historial de Cuestionamientos
Esta no es la primera vez que la comisario Silva Acosta enfrenta señalamientos de esta naturaleza. En su historial figuran denuncias previas por presunta extorsión y abuso de poder, antecedentes que incrementan la indignación entre los sectores afectados. La reiteración de estas conductas ha generado una profunda desconfianza hacia la Policía Turística, una unidad cuya misión fundamental es proteger y asistir a los visitantes extranjeros, pero que en la práctica parece estar operando en beneficio propio.
La situación es considerada alarmante por los referentes del sector comercial y turístico de Ciudad del Este, quienes sostienen que este tipo de prácticas ahuyentan la inversión y dañan la reputación del destino más importante de compras del país. Mientras la ciudadanía exige una intervención inmediata de Asuntos Internos de la Policía Nacional, el silencio institucional respecto a la permanencia de la comisario en el cargo alimenta la percepción de impunidad en la zona primaria.