La Comisión Nacional de la Competencia (CONACOM) presentó un estudio de mercado sobre el sector cárnico en Paraguay que analiza las causas del sostenido aumento del precio de la carne, en medio de reclamos de consumidores y cuestionamientos de gremios productivos.

El informe examina toda la cadena de valor, desde la producción hasta la comercialización, y expone fallas estructurales que impactan directamente en el precio final.
Uno de los hallazgos centrales es la alta concentración del mercado. Según datos de SENACSA, apenas el 1,2% de los ganaderos concentra el 60% del hato bovino, mientras que el 98,8% restante posee solo el 40%.
A esto se suma que, en promedio, el 70% de la faena industrial se concentra en tres frigoríficos, configurando un oligopsonio en la compra de ganado y un oligopolio en la venta al consumo.
El estudio también advierte que la suba de precios no es un fenómeno exclusivo de Paraguay. A nivel global, la carne registra aumentos impulsados por la mayor demanda de mercados asiáticos y por la caída de la producción en Estados Unidos, que en 2025 fue desplazado por Brasil como principal productor mundial.
En cuanto a la formación de precios, la CONACOM señala que el precio internacional de la carne es la variable que más incide en el valor que paga el consumidor paraguayo. Esto se explica por el perfil exportador del sector, ya que el 90,15% de la carne faenada se destina a exportación, mientras que solo el 9,85% queda para el mercado interno. El impacto del precio externo también llega al productor, aunque con rezagos temporales.
Otro punto relevante es la baja tasa de extracción del hato ganadero, que se ubica en 16,4%, lo que evidencia un margen de crecimiento productivo aún no aprovechado. Sin embargo, la concentración industrial, la dependencia de mercados externos y las ineficiencias productivas reducen la transmisión eficiente de precios y afectan la competitividad del sector.
Entre sus recomendaciones, la CONACOM plantea programas para elevar la productividad de pequeños y medianos ganaderos, promoviendo el uso de nuevas tecnologías.
También sugiere reactivar mataderos locales, simplificar los mecanismos de importación para fortalecer la oferta interna y dotar a SENACSA de mayores capacidades técnicas y estadísticas para monitorear la cadena y detectar posibles prácticas anticompetitivas.
El informe concluye que, sin cambios estructurales, la presión sobre el precio de la carne continuará trasladándose al consumidor, aun cuando el país cuente con potencial productivo para amortiguar los impactos del mercado internacional. Fuente: HOY