BUSHEHR, IRÁN. El director general de Rosatom, Alexei Likhachev, ha confirmado que la seguridad de la central nuclear de Bushehr se encuentra en una situación precaria. Aunque la infraestructura no ha sido el blanco directo de los ataques de la coalición liderada por EE. UU. e Israel, la actividad militar en el perímetro defensivo de la planta ha forzado la suspensión de actividades.
Situación Operativa y Seguridad del Personal
Rusia ha decidido detener los trabajos de construcción de las nuevas unidades de energía (unidades 2 y 3) debido a la intensidad de los bombardeos en las inmediaciones de la ciudad portuaria.
Tras una primera fase el pasado sábado donde se evacuaron a 94 personas (familiares y personal no esencial), Rosatom prepara la salida de otros 150 a 200 especialistas. Actualmente, permanecen en el país unos 639 empleados rusos.
Likhachev reportó que se escuchan explosiones a «pocos kilómetros» de la línea de defensa física de la central, lo que eleva el riesgo de daños colaterales accidentales.
Riesgos de Contaminación
Rosatom ha sido enfática en que cualquier impacto, incluso indirecto, en el reactor operativo o en los depósitos de combustible gastado podría desencadenar una catástrofe radiológica.
A diferencia de otras instalaciones que están bajo tierra (como Natanz), los componentes críticos de Bushehr son más vulnerables a ataques aéreos de gran potencia. Expertos comparan el riesgo potencial con el desastre de Chernóbil si el núcleo del reactor resultara expuesto.