Más de 41.000 alumnos viven en condiciones que podrían encubrir criadazgo

La coordinadora general de Enfoque Niñez, Alejandra Rodríguez, advirtió que alrededor de 41.000 niñas, niños y adolescentes viven actualmente en Paraguay con personas que no son sus padres ni abuelos, una situación que podría encubrir casos de criadazgo y vulneración severa de derechos.

En entrevista con el canal GEN, Alejandra Rodríguez explicó que la problemática se aborda en el marco de la campaña “El criadazgo no es un juego”, impulsada dentro del proyecto Mombyry che Tapyigüi, que busca un abordaje integral de esta práctica aún persistente en el país.

Uno de los principales desafíos, señaló, es la falta de datos actualizados. El último registro oficial data del año 2011 y estimaba unos 47.000 niños y adolescentes en situación de criadazgo.

Sin embargo, investigaciones actuales (una cuantitativa y otra cualitativa) revelan cifras igualmente alarmantes. “Cruzando datos del MEC y del INE, hoy identificamos a 41.049 niñas, niños y adolescentes que viven con otras personas, excluyendo a padres y abuelos”, detalló.

Rodríguez subrayó que la preocupación aumenta al detectar, en registros del Registro Único del Estudiante (RUE) del Ministerio de Educación, casos donde figura explícitamente que los menores “trabajan con el patrón o la patrona”, lo que refuerza la sospecha de explotación laboral encubierta bajo la figura de cuidado.

La investigación cualitativa, basada en expedientes judiciales de guarda, también revela que algunas medidas supuestamente protectoras terminan ocultando situaciones de criadazgo, especialmente en el caso de niñas y adolescentes mujeres, quienes suelen quedar expuestas al trabajo doméstico, aislamiento y falta de protección emocional.

Según explicó, muchos de estos niños llegan a estas situaciones como una respuesta desesperada ante contextos familiares y comunitarios de alta vulnerabilidad, donde el sistema de protección estatal resulta insuficiente. “El problema es que esa ‘ayuda’ termina muchas veces en nuevas formas de vulneración”, afirmó.

Consultada sobre cuándo el criadazgo dejó de ser visto como una práctica cultural o solidaria entre familias, Rodríguez indicó que el quiebre se dio cuando las propias víctimas comenzaron a contar sus experiencias. “Ahí se visibilizó todo el entramado de desigualdad, abuso de poder y ausencia total de control”, sostuvo.

Relató que, en muchos casos, los niños y niñas sufren maltrato físico y emocional, separación de su entorno familiar, silenciamiento, mala alimentación y condiciones que afectan directamente su desempeño escolar. “Muchas maestras relatan alumnas cansadas, con ausencias frecuentes y sin ningún acompañamiento familiar”, agregó.

Para denunciar casos de criadazgo, hay que llamar al 147 desde la línea baja o celular (no se deben colocar los prefijos *, # o 021, sino que solo se debe marcar directamente el 147). La línea es gratuita y confidencial. Fuente: HOY