CONMOCIÓN POR LA MUERTE DE UN NIÑO DE 4 AÑOS EN ARGENTINA

El domingo 5 de abril fue una fecha trágica para la opinión pública argentina tras el fallecimiento de Ángel, un niño de apenas cuatro años. Lo que inicialmente se reportó como una emergencia médica terminó destapando una trama de presunto maltrato infantil, fallas judiciales y una familia paterna que asegura haber intentado salvarlo sin éxito.

La muerte se produjo tras un paro cardiorrespiratorio en la vivienda donde Ángel residía con su madre biológica y la pareja de esta. Sin embargo, el caso tomó una dimensión masiva en redes sociales debido a la difusión de un video desgarrador donde se observa al niño llorando desconsoladamente, manifestando su rechazo a ser entregado a su madre.

El video se convirtió en el emblema del pedido de justicia, simbolizando la supuesta vulneración de los deseos y el bienestar del menor por parte del sistema.

Denuncia de la Familia Paterna: «Lo Llevaron a una Tortura»

La madrastra de Ángel, quien lo crió durante los tres años de ausencia de la madre biológica, brindó un testimonio desgarrador. Según su relato Ángel la consideraba su madre y no reconocía a su progenitora, quien habría regresado recién a inicios de 2025 para reclamar la tenencia.

La familia paterna afirma que advirtió a la Justicia sobre el miedo del niño y los riesgos de la restitución, pero fueron obligados a entregarlo.

Denuncian que el niño ya presentaba golpes al asistir al jardín de infantes y que ni la escuela ni la Justicia actuaron a tiempo.


    Avances de la Investigación: ¿Muerte Violenta?

    Aunque se espera el informe final de la autopsia, las pericias preliminares han encendido todas las alarmas al detectarse traumatismos en la cabeza, lo que refuerza la hipótesis de que el paro cardiorrespiratorio no fue por causas naturales, sino producto de una agresión física.

    La Justicia incautó celulares y elementos de interés en la vivienda de la madre.

    La madrastra apunta directamente a la pareja de la madre, cuestionando que aún no existan detenciones o una custodia estricta sobre los adultos que estaban con el niño al momento de su muerte.