Un caniche, mascota de una familia, fue llevado por al menos un extraño en Itauguá y luego apareció muerto con un corte dentro de una bolsa. La dueña sospecha que se trató de un acto de venganza hecho por un adicto de la zona.

Un aberrante caso de crueldad animal ocurrido el domingo 15 de febrero ha generado indignación en la comunidad del barrio Sagrada Familia, popularmente conocido como «Barrio Chespi», a la altura del kilómetro 33. Mateo, un pequeño caniche que era el soporte emocional de su dueña, fue hallado sin vida dentro de una bolsa con una profunda herida en el cuello, en lo que se presume fue un acto de venganza perpetrado por adictos de la zona.
Rocío Candia, propietaria de la mascota, relató el calvario que inició la noche del sábado 14 de febrero. Según su testimonio, el animal salió de la vivienda cerca de las 20:00 horas para su habitual recorrido por el vecindario. Tras notar su ausencia prolongada, la familia inició una búsqueda desesperada que incluyó negociaciones con personas con problemas de adicción que frecuentan un terreno baldío cercano.
Cronología de un desenlace fatal
La búsqueda se extendió durante la madrugada del domingo sin éxito, a pesar de los ofrecimientos de recompensa. Las sospechas de la familia se centraron rápidamente en un individuo apodado «Ciudad», un adicto conocido en la zona por haber robado mascotas anteriormente. El trasfondo del crimen apunta a una represalia, ya que tanto Rocío como su madre se habían negado a entregar dinero a estos sujetos días antes del incidente.
Finalmente, cerca de las 13:40 del domingo, uno de los hombres de la zona entregó al marido de Rocío una bolsa de polietileno. En su interior se encontraba el cuerpo inerte de Mateo con un corte letal a la altura del cuello.
Investigación y pedido de justicia
Ante la gravedad del hecho, la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal ha tomado intervención en el caso.
Héctor Rubin, titular de la institución, dio instrucciones a la familia para conservar el cuerpo del animal con el fin de realizar una necropsia oficial que determine las circunstancias exactas de la muerte. La familia lamentó la falta de acción inicial de la Policía Nacional, argumentando que los agentes alegan «falta de evidencia contundente» para proceder a la detención de los sospechosos señalados por los propios vecinos.
«Él era nuestro bebé, vino a salvarme de una depresión muy fuerte», expresó Rocío entre lágrimas, subrayando el valor emocional de la mascota que hoy se convierte en un símbolo de la inseguridad y vulnerabilidad que se vive en los barrios afectados por el microtráfico.